01 - UNA PAJA DE NOVELA

Hola Amigos y Amigas, siguiendo los consejos que me han dado, voy a comenzar por presentarme. 

Me llamo Noelia, pero casi todos me dicen Noé.

Soy Argentina pero no vivo en el país, y a quienes puedan sentir deseos de conocerme me anticipo a decirles que también soy inubicable. 

Esta historia "totalmente verídica" comienza cuando tenía 14 años. Ahora tengo 37.

Comencemos

"UNA PAJA DE NOVELA"

Aunque desde mis 12 añitos había sentido miradas, y comentarios  de hombres de toda edad, como toda hija única criada entre algodones y sobrecargada de mimos, llegué a los 14 inocente e ignorante de muchas cosas. Entre ellas por logica en el tema sexo, algo de lo que en aquella época prácticamente no se hablaba. 

Pero, en aquel verano, con apenas 14 añitos estaba despertando a la vida.
La naturaleza me había regalado un hermoso par de tetas, buenas piernas y
unos sensuales labios carnosos, modestia aparte era (como me decían) una
Guachita Manteca. 


Pero yo, inocente e ignorante, como les decía antes, no era aún consciente de eso. Entre amigas y compañeras del Liceo, comenzó la onda de festejar los cumpleaños
con reuniones bailables. 

Apenas mis padres comenzaron a permitirme ir a esas fiestas, se hizo evidente, para todos, incluso para mí, que además de los atributos físicos, la naturaleza me había dotado de una facilidad para calentarme que no tardó en crearme fama.

En cualquier reunión bailable a la que fuera, era de las primeras en ser sacada a bailar, (cosa lógica) pues a los pocos minutos ya me tenían recaliente, dejándome apretar y manosear toda.

Antes de cumplir los 15 ya había tenido 13 o 14 novios (a veces de un solo día). Pero, ninguno se fue sin manosearme bien las tetas y algunos me las llegaron a chupar, haciéndome agarrar unas calenturas de novela. Eso sí, no vi ni una sola pija y ninguno me tocó la concha. Por lo que, a pesar de las calenturas que me hacían agarrar, seguía siendo una guachita inocente y virgen.

En fin, la suerte estuvo de mi lado, nadie aprovechó mis calenturas ni lo regaladita que andaba para pasarse listo.  

Luego de una de esas noches, de baile y calentura. Se dio una situación, que si bien al principio me dejó algo confusa, hoy pienso, fue uno de los disparadores que me han llevado a vivir y disfrutar el sexo, de la manera que lo he hecho. 

Sí ya sé, estarán ansiosos por saber qué me pasó. 
Bueno continúo... 

"UNA PAJA DE NOVELA"

Como a casi todas las jovencitas de mi edad, mis padres me daban permiso para ir a esas fiestas siempre y cuando alguna persona mayor nos acompañara. 


Con nosotras, casi siempre iba Mirtha, la tía de una de mis amigas, una mujer de unos 40 años, flaca, pero fornida, siempre de pantalones, siempre fumando cigarrillos mentolados sin filtro, era macanuda y muy canchera.


Una noche volvíamos de una fiesta, yo había estado toda la noche apretando con un primo de la cumpleañera, agarrándome la tal calentura.

Había chuponeado delante de todos y el loco me manoseó toda sin que yo le pusiera ningún freno, al contrario, el loco tenía la verga bien dura, yo se la sentía bastante grande y descaradamente, a la vista de todos, ya no llevaba ni el ritmo de la música concentrada  únicamente en refregarme contra aquel bulto caliente y duro.


Juro que si el loco me sacaba para la calle, sin que me dijera nada me hubiera prendido a chupársela y donde me apurara un poco me hubiera dejado coger sin ningún problema. Estaba recaliente. Pero no pasó nada.

Casi al final nos fuimos. Y, cuando casi llegábamos a mi casa, la tía de mi amiga se acercó a mí y en voz baja me preguntó si al otro día podría ir por su casa...

-Me gustaría charlar un rato contigo, pero tranquilas... y mañana justo estaré sola toda la tarde. Dijo...

Yo podría ser muy inocentona, pero tampoco era tonta. 

Tenía claro que se me había ido la mano con el franeleo delante de todo el mundo, por eso le pregunté...

 -¿Es por el espectáculo que dí hoy, le vas a contar algo a mis padres? 

-No de ninguna manera, solo pretendo, si no te parece mal, aprovechar que estaré sola toda la tarde y que vos no tenés liceo. Para conversar sobre algunos temas que muchas veces a los padres les cuesta hablar con sus hijas. Me respondió


Consciente de haberme pasado de la raya, mi mente fue un relámpago y enseguida encontré la manera de ir con tiempo para charlar.

-¿Puedo ir a eso de la 1?... pregunté

Me respondió que sí. 

-Entonces si vos no contás nada, yo digo que voy a la matineé y podemos charlar hasta las 5 o la 6.

-No te preocupes, por supuesto no contaré nada, me interesa mucho hablar contigo... máxime... Y cambiando el tono de su voz agregó... 

-“Porque veo que aunque sos la menor de la barra, sos la más “adelantadita”...

Habiendo quedado en eso, le di un beso, y entré a mi casa.


Se me había pasado la preocupación al ver lo macanuda que era Mirtha. Así que pasé por la cocina en busca de un pepino, pues a esa altura ya me había cebado a pajearme con ese consuelo.

Por suerte un pepino hermoso que había elegido al hacerle los mandados a mi vieja, estaba allí esperándome.

(Hoy en día, además de unos cuantos amigos, para los días de soledad tengo mejores consuelos)...

-¿Qué les parecen?







Me acosté sin hacer mucho ruido, al sacarme la bombacha la tenía ensopada, me metí rapidito bajo las sábanas y casi enseguida estaba con el pepino bien metido en la Pepa y refregándome el clítoris con los dedos.





No demoré casi nada en tener un tremendo orgasmo cimbrada en la cama, pero seguí pajeandome hasta que largué otro polvo de novela, no pudiendo evitar que se me escapara un gemido bastante fuerte, quedé en silencio, más , por suerte mis padres no escucharon nada. Agitada por los dos hermosos polvos, acurrucada en la cama como para dormir, vino a mi mente una imágen, era yo, delante de todos apretando con el loco, dejándome manosear toda, chuponeando y refregándome descaradamente, a la vista de todos en su verga. Y así, con la sensación de estar con aquella verga, terminé por primera vez, sacándome otro polvo. Estaba desaforada de tan caliente, me desnudé toda debajo de las sábanas, con una mano me enterraba el pepino, con el pulgar me restregaba el clítoris y con la otra mano me manoseaba las tetas, sobandolas bien y apretándome los pezones, mientras soñaba que me lo hacía algún macho.






Nunca antes me había hecho una paja tan brutal, ahora que se definirlo era una yegua en la cama, con la imágen de aquella pija largué el tercer polvo no pudiendo evitar un quejido junto a un resoplido, pero estaba con suerte mis padres tampoco escucharon nada. Ahí sí quedé dormida enseguida, me desperté a las once de la mañana cuando mí madre entró a hablarme, recién ahí, cuando la vi mirándome asombrada y diciéndo... -¿Qué es esto?... Recién ahí me percaté de que estaba totalmente en bolas, despatarrada en la cama y con todo al aire pues la sábana había caído al suelo. Supongo que ese día mí madre se tiene que haber dado cuenta de lo que había pasado. Pero no me dijo nada. (Por suerte no vió el pepino).

Después la sigo y les cuento… Chauuu
Un Beso
Noelia
Agradezco sus comentarios y les recuerdo que si es su deseo contactarme mi email es
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Pero Por Favor no me traten con respeto, Soy una Puta...

02 ... QUÉ DOMINGO!!!

El domingo me desperté como a las once de la mañana. La verdad después de aquello. Imponente. Había dormido profundamente, cuando abrí los ojos vi que estaba desnuda en la cama y me preocupó pensar que mi madre me hubiera visto. 


Por suerte después comprobé que no había sido así. 

Revisé si había dejado algún rastro de lo que había estado haciendo y luego fui al baño a darme una ducha, mi cabeza comenzó a pensar en el encuentro que había acordado con la tía de mi compañera. 

Algo que me decía que aquel domingo iba a ser especial. 

Tenía una mezcla de miedo y preocupación, pues era consciente de lo disparatado de mi conducta la noche anterior, y aunque ella me hubiera dicho que no había problema, de cualquier manera tenía algo de temor.

Mirtha, la tía de mi amiga, era una mujer de unos 40 años, flaca, pero fornida, siempre andaba de pantalones, fumaba cigarrillos sin filtro y era muy macanuda. 

Abrió la puerta y muy simpática me invitó a pasar, lo hice entrando a una sala que tenía unos sillones grandes y allí nos acomodamos.


Elogió mi vestimenta (ahí la ven) y enseguida agregó, con las piernas que tenés, esa cola y esos senos turgentes, estás toda muy linda.

.Le agradecí con algo de vergüenza.


Ella no había terminado… -Estás muy linda y muy apetecible…

-Y más… con tu actitud… agregó


Aún con vergüenza iba a preguntarle, ¿qué actitud?…

Pero ella dijo antes... 


-¿Querés tomar algo?...


Le pregunté -¿Tenés algún refresco o agua mineral?…

-Solamente agua del grifo… -Ah... si, hay un vino blanco muy rico en la heladera... 


Yo nunca tomaba alcohol, pero vino era justamente lo que a veces me dejaban tomar mis viejos , principalmente los domingos. Así que acepté y ella trajo un vasito de vino para cada una. 


Tomamos un trago y tomando coraje le pregunté…

-¿A qué te referías al decir?… “Y más… con tu actitud”…


La loca me miró y respondió… 

-¡Mija!… Tu actitud de guacha querendona… Y agregó...

-Justamente era de lo que quería hablar, sobre eso y tus calenturas…


-Perdonáme que me meta, pero creo que deberías tener un poco de cuidado con los espectáculos que das, te lo digo porque vas a crearte una fama que no te merecés...

-Tenés razón -Te confieso que ya me han llegado algunos comentarios que andan en la vuelta, pero a veces no puedo con mi condición...


- ¿Ya lo hiciste con alguien?... me preguntó


Le respondí que no, que aún era virgen. 


Me preguntó si con alguna amiga nos habíamos tocado y le dije que no, que tampoco.... 

Después me preguntó si yo me tocaba...


Ahí le reconocí que sí, que usaba pepinos y le conté todo lo de la noche antes, que para mí había sido una noche totalmente distinta...


Ella escuchó atentamente mi relato de aquella brutal paja que me había hecho. Y al terminar, me dijo...


-Mirá, vos sos una jovencita muy apasionada, por no decir muy calentona y además tenés un cuerpo muy sensual. 

-Estoy segura de que a todos los hombres les gustaría tenerte, te aconsejo que tengas cuidado, porque si la cagás, después te será muy difícil arreglarla. 


Luego, entre otras cosas, me aconsejó que cuando decidiera coger por primera vez, procurara hacerlo con un hombre mayor...


-Los jóvenes no conocen todos los trucos y además en ese momento están muy excitados, muy apurados y entonces casi siempre termina siendo un fiasco para nosotras...


Nerviosa por toda esa charla, quise tomar un trago de vino y en un mal movimiento me lo tiré sobre la blusa. 

-Corré me dijo... 


-Andá al baño, a este… aquí en mi dormitorio, el otro es un desastre. 

Entré y comencé a pasarme una toalla para secar mi blusa.


Estaba inclinada en el lavamanos, ella me había seguido tan silenciosamente que no me di cuenta, por eso me sobresalté cuando noté que estaba parada detrás de mí… muy, pero muy cerquita… 


Tanto que sentí el calor de su cuerpo,me enderecé y al hacerlo sentí sus tetas contra mi espalda…


Nos quedamos las dos quietas y en silencio... Entonces acercó su cara a mi nuca y comenzó a aspirar mi aroma… sus pezones se apretaron en mi espalda…! ¡Mis pezones estaban enormes y durísimos!!!


Me puse nerviosa… no sabía qué hacer, no me esperaba eso.


-Tranquila, no te muevas...  Dijo, con voz suave, pero severa…


Me quedé inmóvil, obedeciéndola, sus manos bajaron suavemente por mi cintura, hasta llegar a mi cola y comenzó a estrujármela. 


Bajó una mano a mi concha, y con sus dedos me la fue sobando...


-Estás empapada... ¡Se ve que te gusta!!! -Como me calentás putita!!!!! — murmuró en mi oído y volvió a reírse.

Era verdad, me sentía empapada y me estaba calentando. Evidentemente, ella notó que mi cuerpo se le entregaba, y su mano olvidó la delicadeza inicial, con dos dedos hacia tijera en mi clítoris a la vez que apretándola fuerte me la refregaba sin ninguna delicadeza.


Yo, totalmente abierta de piernas, me había entregado a la tremenda paja que me estaba haciendo, ella me apretaba las tetas con la otra mano y mordía mi nunca dándome fuertes chupones, empecé a pedirle que no parara, que siguiera que me estaba gustando.

Un temblor recorrió mi cuerpo, se me escapó un gemido bastante fuerte y tuve tremendo orgasmo.


Ya no estaba nerviosa, quería que siguiera, me estaba gustando, había perdido el miedo, sí estaba con una mujer, pero, entregada,  arqueaba mi espalda, sintiendo como ella con cada embestida de su pelvis contra mi culo se estimulaba la concha...


Después que me vio largar el primer polvo, me tiró en la cama, me abrió las piernas, corrió a un lado mi tanga, y empezó a chuparme la concha, ay qué cosa más linda, nunca lo hubiera imaginado, le apretaba la cabeza con mis piernas, agarrándola del pelo.


Ella me envolvía la lengua en el clítoris, mientras con sus manos me sobaba las tetas, y pellizcaba mis pezones haciéndome bramar.

Me sacó otros dos brutos polvos, me tenía casi en pelotas, y yo quería más...


-Tranquila, no te muevas...  Dijo...

-Te voy a mostrar una cosa... Abrió una puerta del ropero...

-Mirá, dijo...  Mostrándome algo que nunca antes había visto...


Era una enorme pija de goma... 

-Tranquila dijo.

-No tengo intención de romperte el virgo con esto, tenés que hacerlo con un macho, eso si acordáte, si es un veterano mucho mejor.


-Pero, podemos jugar un poquito con él, me lo acercó a la boca, y dijo...


-Dale chupálo, hacé de cuenta que estás chupándole la pija al que te manoseó toda la otra noche.

Abrí bien mi boca, empecé a dejar que me lo metiera y a pasarle la lengua...


Ella,a la vez, seguía dándome con los dedos, haciéndome una paja tremenda hasta que terminé largando un cuarto polvo.


Creo, que me hubiera dejado hacer cualquier cosa, pero, se escuchó un ruido… 

Era el esposo que llegaba en su camioneta… Así que nos arreglamos bien rápido, mientras yo me lavaba en el baño para sacarme el olor a concha que tenía en la cara, ella secaba mis caldos en el piso antes de que entrara su marido…


Volví a mi casa totalmente desarmada,Mirtha me había sacado cuatro polvos muy intensos. Realmente, me había acabado como nunca antes. Aquella tipa con sus dedos me había mostrado un montón de rincones de mi cuerpo donde encontrar mucho placer.


Esa noche mi madre tuvo que ir a cuidar a un tío mío en el hospital, por lo que quedé al cuidado de mi padre. El,viendo que me acostaba a dormir,salió a la vereda y se puso a charlar con un vecino. 


Yo lo podía escuchar claramente, y lo sentiría si entraba, así que provista del pepino que yo misma me había comprado y que ya había gozado, preparé todo para hacerme otra buena paja.


Estaba muy excitada, la calentura que me había agarrado con Mirtha, hacía que mi cuerpo quisiera más... 


Y vaya, si el pepino me dio placer… A los cuatro polvos que le había dado a Mirtha le sumé otros dos que me saqué con el pepino.


No sospechaba que muy pronto tendría novio..

Después la sigo y les cuento… Chauuu
Un Beso
Noelia
Agradezco sus comentarios y les recuerdo que si es su deseo contactarme mi email es
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Pero Por Favor no me traten con respeto, Soy una Puta...



03 ...MÍ NOVIO Y YO

Así llegué a los 15 (Con una calentura de novela)...

No sabía que sentiría al ser cogida o al chuparle la pija a un tipo, pero les juro que no soportaba más sin que algún macho me cogiera bien cogida. ... Me hacía cada paja de novela.

No vivía en el centro de Buenos Aires sino en la provincia.

A principios de diciembre una amiga me invitó a visitarla para ir a unos bailes muy buenos y mis Padres me dejaron ir a pasar 15 días a su casa. Ella vivía también en provincia, pero bastante lejos.

El mismo día que llegué, a las pocas horas, un loco que estaba bastante bueno me cargó y terminé en un parque junto a un arroyo cercano.

Pero se repitió la misma historia que con mis novios anteriores, el loco me amasó y chupó las tetas hasta que se aburrió y... nada más.

Yo intenté encontrarle la pija, no se la hallé y pensé que la debía tener muy chica, así que no seguí buscando…

No quería debutar con una porquería… En mis pajas siempre me estrenaba una buena pija...

A los dos días conocí a otro, no me terminaba de decidir, lo veía muy tiernito y no quería volver a mi casa sin que me hubieran cogido bien...

Pero el loco en la primera chance que le di, me entró a chuponear toda y a meterle mano a mi hambrienta concha…

Tan hambrienta que apenas me manoseó un poco me acabé toda... Fue la primera vez que largué un polvo frente a un macho...

A los tres días de conocerlo, me llevó a la pieza de un amigo y ¡¡¡Por fin!!!... me garcharon.

Estuve 7 días más en casa de mi amiga… Por suerte ella era re-piola y me cubría todo el tiempo, así que me pase garchando con mi flamante novio...

Los dos éramos vírgenes (a mí me habían manoseado varias veces las tetas y él había tenido algunos momentos muy calientes), pero no habíamos pasado de eso.
Por lo que no dejamos pasar ninguna oportunidad de ir conociendo nuestros cuerpos y los rincones donde se despertaban las sensaciones más placenteras.
Me encantaba porque el loco me hacía agarrar unas calenturas hermosas.
Llegó el día de regresar y muy contrariada tuve que volver a casa. Ya llegaban las fiestas y en los primeros días de enero, mis viejos y yo nos íbamos a Punta del Este.

A mi novio no lo vería hasta fines de enero.
Pero, la guacha que volvía a casa no era la misma… aunque no me pasaba por la mente la experiencia que viviría muy pronto...

En la noche, apenas calculé que mis viejos se habían dormido, arranqué a pajearme con otro pepino, esta vez lo había elegido más largo.

Estaba agarrando práctica para pajearme, y ya me le sentaba…

Le largué un par de polvos al pepino, mientras me imaginaba en la playa, haciéndome ver con las mallitas que había comprado con mi novio y que eran escandalosas…

L Luego de darle leche al pepino, me dormí.  

Luego de darle leche al pepino, me dormí. 

Así y todo, ni cerca de imaginarme lo que me esperaba..

Después la sigo y les cuento… Chauuu
Un Beso
Noelia
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Pero Por Favor no me traten con respeto, Soy una Puta...


04 POR GUACHA Y POR PUTA ME HICE ROMPER EL CULO

Ya llegaban las fiestas y en los primeros días de Enero, mis viejos y yo nos íbamos a Punta del Este por 15 días. A mi novio no lo vería hasta la 2da mitad de Enero.

Mis planes eran hacer playa, tomar bastante sol y aunque ya estaba de novia, si se daban las oportunidades, franelear un poco con algún (o algunos) guachos que me gustaran.

Pero, nunca hubiera imaginado la loquísima experiencia que iba a vivir. 

Cuatro o cinco días después de llegar me encontré con unas amigas y quedamos para al otro día ir juntas a Solanas. 

Como todas dormíamos hasta tarde, y ellas se estaban quedando en la parada cinco, arreglamos que a eso de la una yo estaría en su casa. 

Partí pasadas las doce, como hacía siempre , me puse una recatada malla de baño para conformar a mis padres. Pero, en mi bolso de mano llevaba una de las putísimas mallitas que me había comprado con mi novio.

En casa de mis amigas cambié el look, poniéndome mi putísima mallita. 

Al ser de hilo, se pegaba a mi cuerpo sugestivamente. 

Arriba ocultaba apenas mis firmes y exuberantes tetas, y mis pezones casi traspasaban aquel fino tejido. 

Si arriba mi mallita era escandalosa, abajo no se quedaba atrás. Por delante un pequeño triangulito cubría apenas mi rajita y detrás un fino cordón se enterraba en mis nalgas. 

Cuando salía del agua, la malla que seca se adhería a mi cuerpo, mojada me dejaba como desnuda. 

Tan provocativa era mi mallita y tan buena quedaba yo con ella, que una de mis amigas (muerta de envidia) me dijo... 

-“Sos una calienta braguetas”...

Hicimos dedo unos minutos y nos fuimos a Punta Ballena. Disfruté unas lindas horas de sol, tirada en la arena, bañándome cada poco rato, para luego bien mojada salir a caminar y ver algún machito. 

Sin imaginar lo que disfrutaría después, pasé una tarde a full. 
En la tardecita salimos a la ruta y otra vez hicimos dedo para volver. 
Casi enseguida nos paró bruto Mercedes, me arrimé, el conductor era un veterano de unos cincuenta años con una pinta bárbara de viejo verde, él a la vez que se ofrecía a llevarnos me hizo una discreta seña para que me sentara adelante. 

El interés que el tipo, cancheramente me mostró, para que fuera junto a él, me provocó unos chuchitos de excitación. Fantasías de guacha pensé.
Trepándome sin más preámbulos me estiré en la lujosa butaca delantera mientras mis amigas se acomodaron atrás. 
Llevábamos unos pocos minutos de viaje cuando percibí unos movimientos del tipo. Miré de reojo y me llevé una sorpresa de novela. 

Se había abierto la bermuda que llevaba puesta y sacado la pija para afuera. Y no solo la tenía bien dura, sino que hasta entonces, yo nunca había visto, ni en revistas, una verga de ese tamaño. 

No pude evitar que mi asombro fuera evidente, imagino que mis ojos deben haberse abierto exageradamente porque el tipo me miró con una sonrisa sobradora y bajando la mirada hizo un gesto invitándome a mirarla nuevamente. 

A partir de ahí entré como en trance, hacia adelante miraba muy de vez en cuando. 

No podía evitar seguir mirándola... Ya estaba calentita y con ganas de agarrársela. 

En aquel tiempo yo solamente había visto la pija de mi novio y aquel pedazo de verga era más grueso que mi muñeca y muy, pero muy largo.  

Era tres o cuatro veces más grande que la de mi novio, ya no soportaba las ganas de agarrársela, justo como leyéndome el pensamiento, el loco movió el espejo para que mis amigas no pudieran ver nada y tomando mi mano la llevó hasta su pija…

…o más bien su pijón. 

Mi mano no alcanzaba a rodeársela, me faltaba pila, por eso digo que era más gruesa que mi muñeca...

Empuñando aquel enorme pedazo de guasca, sintiendo los relieves del montón de gruesas e hinchadas venas que lo adornaban, mis pezones se endurecieron, mi excitación en ese momento era más bien una brutal calentura. 

Sentí la concha mojada y al mirarme me dio vergüenza, la tenía tan ensopada, eran tantos los jugos que mi calentura me hacía largar, que mi minuscula tanguita no los contuvo y traspasando el pareo que intentaba cubrir mi putísima mallita, mis caldos habían formado un redondo charco en el tapizado de la lujosa butaca...

En un susurro dije...

-Perdón ...

Su gesto canchero y comprensivo hizo venir a mi mente el hecho de que el tipo era un veterano… Y enseguida recordé a Mirtha aconsejándome que la primera vez procurara hacerlo con un hombre mayor. 

Me dije... "No le hiciste caso... Debutaste con un guacho menor que vos ... Aprovechá ahora"...   

Y empuñando aquel tremendo pedazo de verga no pensé ni un segundo más en mi flamante novio. 

A pesar de mi corta edad y mi poquísima experiencia, no me cruzaron temores ni dudas, me sentía dominada totalmente por una desesperada necesidad de estar bien ensartada por aquel vergón. 

Llegamos a la casa de mis amigas, al detenerse, el loco se cubrió la guasca con una revista, yo sin él decir nada, le pregunté en voz alta si seguía hasta el centro, (recuerden que mis amigas vivían en la parada cinco). 

Pienso que mi actitud le sacó al veterano, cualquier duda que pudiera tener por mi edad. 

Pues también voz alta (para que lo escucharan mis amigas) me respondió que sí, que él iba hasta el final de Gorlero.

Entonces me despedí de mis amigas, diciéndoles que me iba ya que tenía un poco de dolor de cabeza, (otra que dolor de cabeza, el único dolor que seguro me harían sentir, iba a ser muy diferente). 

Estaba resuelta, quería hacerme garchar por aquella brutalidad de pija, que me asombraba, pero ya no me asustaba. 

Recuerden tenía 15 añitos, una mantequita, tetona y calentona.


Un manjar que se le estaba regalando. 

Apenas arrancamos el tipo me tomó de la nuca y llevó mi boca derecho a su verga, la tenía tremendamente dura, el pedazo que lograba meterme en la boca se lo sentía palpitar y me palpitaba la concha. 

Siguió manejando y yo no levanté más la cabeza, iba prendida de su verga chupándola como loca, a la vez que intentaba calcular el tamaño. 

Su grosor hacia que al empuñarla, mi mano no alcanzara ni cerca para rodeársela, de larga ponía las dos manos y aún me sobraba un trozo de pija y la cabeza (como para poner una mano más si hubiera tenido). 

Recaliente calculé más de 25 centímetros de guasca, pero le estaba errando por lejos, después bien medida resultó tener  29 atemorizantes centímetros, nunca hubiera creído que pudieran existir pijas tan largas y tan gruesas, me corrían chuchos por el cuerpo. 

Pero ningún miedo y mucho menos dudas, yo me iba a comer aquel cipote aunque me partiera al medio. 


Cuando paró el auto, me enderecé y ahí sí me corrió un temblor de miedo, pero, miedo de perder la oportunidad de hacerme coger por aquel pijón. 

El tipo había entrado al garaje del edificio donde él vivía, pero resulta que era el mismo edificio donde estaba viviendo yo con mis viejos.

Quizás por temor o simplemente por la calentura que dominaba mi cuerpo y mis razonamientos haciéndome ignorar peligros o miedos, con mi mente puesta solamente en hacerme coger. 

Sin soltar la verga, ensopada de caliente, lo miré casi implorando y le dije…

-Aquí también vivo yo con mis viejos... -Si alguien me ve puede armarse cagada... Pero, enseguida dije... 

-“Si te parece peligroso y no tenés otro lugar donde llevarme, aunque sea cógeme aquí en el auto”...

Estaba desesperada por comerme el vergón, no podía aceptar la posibilidad de perdérmelo. 

Por suerte antes de caer más bajo y terminar pidiéndole que esperara la noche para garcharme en la playa. 

Él veterano también caliente, viendo mi desesperación por comerme su verga, acariciando mi cabeza que subía y bajaba pues yo había vuelto a chuparle la guasca y no paraba de mamársela, me tranquilizó diciéndo que iba a fijarse y si no andaba nadie me haría señas. 

Al verlo hacer señas, salí casi al trote con mi tanga ensopada y mi concha caliente. Tan alzada estaba que no pensé que al ir subiendo en el ascensor, correría el riesgo de que éste parara en el piso de mis viejos y ellos justo lo estuvieran esperando. 

O que me viera el sereno garaje, un petiso asqueroso y chusma...  (recuerdénlo)...

Pero otra vez me acompañó la suerte ya que el veterano vivía en el penthouse del edificio, por lo que su ascensor subía directo sin parar en ningún otro piso. 

Al sentirme nuevamente libre no tardé un segundo en estar nuevamente arrodillada y prendida de la verga que ahora no me quedaban dudas de que me iba a coger. 

Ni se me pasaba por la cabeza lo que pasaría al rato. Entramos al apartamento que ocupaba todo el piso y me llevó de tiro rumbo al dormitorio, tenía una cama enorme y varios espejos en el techo. 
Me empujó para que me acostara, mientras él ponía música. 

Yo era una guachita pero nunca fui tonta, al ver al volúmen que ponía la música me dije a mi misma, corriéndome chuchitos en la concha... 

-¡¡¡A la mierda... subió el volúmen para que no se sientan mis quejidos cuando me esté garchando!!! 

Pensaba que mi concha iba a sentir algún dolor por lo menos en los primeros momentos, pues repito que hasta ese día solo me había entrado la pija de mi novio, que no alcanzaba a ser la mitad de larga y ni hablar del grosor. 
El tipo me quitó el pareo apenas con un tirón, con otro la malla, me abrió las piernas y empezó a chuparme la concha. 


Aquella lengua y sus dedos me hicieron gozar y  me acabé toda.

Le miré la guasca, estaba recontra parada y con aquel tamaño les juro que asustaba, pero yo sentía a mi concha preparada para comérsela. 

De pronto el loco me dio vuelta y me puso  en cuatro patas, apenas me acomodé, sentí que escupía y al girarme vi que volvía a hacerlo en su mano. 

Después sentí su mano que extendia la saliva en , lo miré diciéndole 

-Nunca me han cogido el culo. -Ni siquiera mi novio... Agregué.
-Y con esa cosa que tenés me va a doler montones...

Mientras me levantaba un poco las caderas para que le parara bien el culo, me respondió...

-No te preocupes nenita... 

-Vas a ver que duele un poquito al principio, pero después vas a gozar como no te lo imaginas. 

Le dije...

-Pero, ¿Si te digo que me duele mucho vas a parar?... 

-Guachita no tengas miedo no te estoy engañando vas a ver cómo te va a gustar y lo que me vas a pedir va a ser más pija. 

Yo tenía miedo de verdad, mi culito era virgen y el tipo tenía una pija como nunca hubiera imaginado que hubiese. 

Pero ya estaba jugada y además recaliente así que le paré el culo y me mordí los labios. 

Me tanteó un poco con sus dedos que primero los mojó en mi concha ensopada. 

Noté que estaba metiéndome dos dedos, mi culo los estaba aceptando y no me dolía.

Me iba envalentonando, pero era una guachita inexperta, no sabía la que me esperaba. 

Cuando su cabeza empezó a intentar entrar temblé de miedo, la cabeza era mucho más grande que mi agujerito... me lo iba a partir… y le acerté pues apenas me la acomodó me dio un guascazo enterrándomela hasta la mitad por lo menos, yo no aguanté y largué un grito. 

Él se quedó quieto y dijo... 

-Tranquila guachita, ahora yo me quedo quieto y te apuesto que vas a ser vos la que de a poquito te irás abriendo y buscando que te entre más.

No sé si porque se quedó quieto o por las cosas que iba diciéndome, pero empecé a sentir que se me pasaba el miedo y a la vez mi culito se abría, ya no me dolía y de a poquito comenzaba a gozarla. 

Y tal como el vergudo había dicho, fui yo la que empecé a buscar que su tranca fuera entrándome cada vez más. 
Mi culo se estaba tragando aquella bruta verga y a pesar de sentir su guasca en el ombligo, mi ojete había perdido el miedo y la vergüenza y me largué a hacérmelo coger bien cogido. 

Nunca me lo hubiera imaginado, y menos aún con un pijón como ese. 

El tipo seguía quieto dejando que me fuera cogiendo el culo yo solita y mientras me veía empujando hacia atrás. 
Hasta ese día habría discutido totalmente convencida de tener la razón, si alguien hubiera dicho que por el culo también se acababa. En realidad, yo ni siquiera pensaba que fuera normal coger por atrás. 

Pero mis teorías se fueron a la mierda cuando sin él moverse, yo solita, reculando para enterrarmela, empecé a sentir una sensación que nunca antes había sentido y de una manera diferente me acabé toda. 

Ya me la había enterrado toda yo sola, él al ver mi ojete gozándole el pijón y dándole un polvo.

Se olvidó del tamaño de su verga y que mi culito era virgen y arrancó a darme guasca sin lástima, me la enterraba hasta el tronco, la sacaba casi toda y después con otro pijazo volvía a enterrármela, aquellos vergazos soltaron mi condición de hembra y de hembra puta. 

Como él había vaticinado empecé a pedirle que me siguiera culeando, a la vez que cada vez que veía venir otro guascazo, levantaba más el culo para ensartarme la pija hasta las tripas. 

Volví a largar otro polvo, me daba vergüenza parecía una yegua haciéndome garchar el culo y gozando como estaba gozando. Cuando me la sacó antes de el acabarse, yo le había dado tres o cuatro polvos. 

Me puso la garcha en la boca y sin dudar se la empecé a chupar. 

Al principio sentí un poco de asco, mi culo no sólo le había dado leche también se la había cagado, tenía la verga con pegotes de caquita... ¡¡¡Qué  vergüenza!!!...

Hice unas arcadas, el loco se dio cuenta, gozando la mamada de una guachita tierna y habiéndome cogido el culo de la manera en que yo me lo había hecho coger, ni se inmutó por mis arcadas, y sobrándome dijo…

-Bueno guachi, después de gozarme la verga como me la gozaste con tu ojete, algún sacrificio tenés que hacer, un poco de mierda junto con la leche que te voy a largar no sera tanto problema. 

Y justo ahí empezó a soltar su leche en la boca y no me dio ni siquiera chance de apartarme a un lado. 

Ese día debuté no solo con una guasca imponente de gruesa y larga sino que por primera vez me rompieron el culo y también por primera vez me habían soltado la yegua que tenía adentro.

Además de mamársela, por primera vez me tragué toda la leche de una acabada. Mi novio no me la hacía tragar, ésa tarde con la calentura que tenía no tuve ni una sola duda y se la tragué con gusto a pesar de ser un montón de leche que me costó tragar sin que se me cayera nada afuera. 

Era tanta mi calentura, que algunos chorros de leche que tenía en la cara y hasta en los ojos, los fui juntando con los dedos y me los chupé hasta que no quedó nada.

Me dijo que me diera un baño para que no se me notara tanto que había estado garchando como loca. 

-No sabés la cara que tenés. -La verdad guachi que no me imaginé que te fueras a emputecer de esta forma. 

-Parecías una yegua me comiste la verga como muy pocas hembras me la han comido. 

-Pensé que le iba a romper el culo a una guachita calentona y resultó que sos bruta hembra...

Su comentario me hizo sentir de nuevo caliente, todavía le estaba agarrando la pija, haciéndome la chota con ganas de que me cogiera un poco la concha, bobeando y bobeando se la puse dura otra vez y tirando de su guasca lo llevé a la cama, me tiré de patas abiertas y le dije... 

-Dale hacéme acabar por la concha también. 

-Metémela toda y dame bomba…

Nunca había estado tan, pero tan caliente. Nunca había hablado de ésa manera tan puta usando palabras que nunca usaba. 

Me sentía tan puta que empecé a decir cosas que no hubiera creído que fuera a decir. 

-Dale garcháme la concha, cógeme bien cogida y no sé cómo se me salió decirle... 

-Si me la garchás bien y no te acabás te voy a dar el culo otra vez. 

Hasta hoy mantengo que mi inolvidable vergudo era un buen tipo, pues aun viendome absolutamente regalada me dijo que no, que había que parar. Que él tenía que encontrarse con unos amigos, y que ya habíamos pasado un buen rato. 

Me fui a bañar resentida, yo quería seguir cogiendo con aquel tripón de verga que tenía el tipo. 

Pero me hizo bañar y me despidió. 
Bajé en el ascensor hasta el garaje y tomé el otro subiendo a nuestro apartamento. Por suerte cuando entré vi que mis viejos no estaban así que pude relajarme tranquila tirada en la cama. 

El culo me ardía lo sentía raro, no sabía cómo estaba. 

Me levanté, fui en busca de un espejo y me metí en el baño. Con un poco de trabajo al final logré verme el culito, y quedé asombrada. 


Estaba tan desjaretado. Como no me iba a arder si me lo había desarmado a guasca. Y como había gozado. Venía a mi la imagen de la verga que me había garchado, el sonido de sus huevos rebotando en mis nalgas, la mejor prueba de que me la ensartaba hasta el fondo y que mi ojete se la comía toda. 

Mi mente recreaba la imagen de aquél pijón y mi cuerpo se estremecía todo al recordar su tamaño, el culo me hacía pucheritos recordándose ensartado hasta el tronco en aquel tremendo pedazo. 

A la vez, una voz interior

-¿En verdad había gozado tanto haciéndome partir el orto por una verga tan grande? -¿En verdad mi ojete había largado cuatro polvos hermosos mientras me estaban garchando sin lastima alguna como si fuera una puta barata?. 

Y ponía en duda las dimensiones que mi memoria le atribuía a esa verga. 

Era ella misma dividida en dos. 

Por un lado la puta que gozaba recordándome ensartada por aquél

tripón. 

Por el otro la guachita tierna asustada al verse demasiado puta, entregándole el orto a un desconocido. 

No aceptaba reconocerme tan puta, como para haber gozado como una yegua mientras me rompían el culo, tan puta que había rogado que me siguiera garchando. Que le había chupado la verga sucia y me había tragado aquella mezcla de leche de pija con la mierda que me saco. Que no había pensado ni un segundo en mi novio mientras me lo hacía desvirgar por un desconocido de la edad de mi padre ...


Mientras tomaba una coca-cola, me preguntaba sino estaba exagerando el tamaño, en busca de justificar el haber llegado a tal punto de emputecimiento, de pronto, se me encendió la lamparita, tenía la botella en mi mano, era una botella de medio litro.


Procuré empuñarla como a la verga, con las dos manos, una sobre otra, viendo cuánto sobraba hasta la punta y cuánto me faltaba para rodearla, comparándola con el largo y el grosor de la verga que me había comido por el culo... 

Y no tuve más remedio que aceptarlo, casi no había diferencia entre el tripón y la botella.

Esa era la realidad, así de gruesa y larga era la verga que me había garchado el orto, la verga que me había comido hasta el tronco, la verga que había gozado como yegua.

Pensando, pensando, ni me di cuenta y cuando quise acordar me estaba haciendo una paja...

Y saben una cosa... no me estaba pajeando la concha... mi calentura era tal que estaba metiendome tres dedos en el culo y los estaba gozando a lo bicho. 


Bueno por hoy basta. 

Espero que les haya gustado. 

Después la sigo y les cuento… Chauuu
Un Beso
Noelia
Agradezco sus comentarios y les recuerdo que si es su deseo contactarme mi email es
noeliaguachita@gmail.com
Pero Por Favor no me traten con respeto, Soy una Puta...






 









05 CON ALGO DE CULPA POR ENGAÑAR A MÍ NOVIO

Al veterano vergudo no logré verlo más, a pesar de pasearme una y otra vez por los pasillos del edificio intentando cruzarme con él.

No me resignaba, quería volver a mamar aquel tripón, volver a entregarle el culo, a tenerlo ensartado hasta el tronco y gozandolo como yegua.

Si hubiera logrado verlo, estaba decidida a encararlo y decirle que me había dejado totalmente emputecida, que estaba dispuesta a hacer todo (pero todo), lo que él quisiera, con tal de que volviera a garcharme el ojete. 

Pero no tuve suerte, por lo que con algo de culpa por haber cagado a mí novio entregandole a otro mi virgen culito , resolví no hacer más macanas y me dediqué a hacer playa y tomar sol. 

Pero, en la playa tomando sol, a cada rato mi mente volvía al tripón del veterano, a la botella de coca cola, a su tamaño, a su largo y su grosor...  

Y me volvía a calentar recordando que así de larga y así de gruesa era la verga que me había desvirgado el culo.

Aquel cipote gigante me había enviciado y mi culo comenzó a extrañar la verga. 

A partir de ése día, y durante los siguientes 10 días que estuve en Punta del Este, dos por tres pensaba en salir a pasearme en busca de que me levantara algún macho, y hacerme dar por el orto. 

Pero, logré contenerme, repitiéndome que había resuelto no cagar más a mí novio... Por lo menos hasta que lograra que me lo cogiera él. Con miedo de que pudiera darse cuenta, (por lo abierto que me había quedado). 

Todos los días me lo revisaba, poco a poco se fue volviendo a cerrar, y lo fui probando hasta que logré apretarme el dedo.

A los 5 días de volver de Punta del Este , mis viejos me dejaron ir unos días a lo de mi amiga. Llegué a las 11 de la mañana y a las 2 de la tarde ya estaba en la pieza con mi novio.

Garchando por supuesto... Luego de dos o tres días, de hacerme coger todas las tardes, llegó la oportunidad que yo esperaba.

Esa tarde, a mi novio no le prestaron la pieza, por lo que  estábamos en el garage de la casa de mi amiga, franeleando en un viejo sofá. Ella (en complicidad conmigo) con la excusa de unos mandados, salió y nos dejó solos.

A ésa altura, tenía la pollera de cinturón y las tetas por lógica de afuera, estábamos recalientes de tanto manosear y chuponear.

No sabía cómo sacarle el tema, pues hasta entonces yo me había mostrado reacia a las relaciones anales.

Al quedar solos y pensar en cogerme, él dijo que no tenía condón, pues los  había dejado en la pieza... 

Ahí yo aproveché y le dije…

-Sabés una cosa mi amor… Una de las amigas con las que hacía playa, me comentó que el novio para no correr peligro de preñarla, se la coje siempre por el culo y que a ella le encanta...

-Cómo no tenés condón... ¿Si vos querés? podemos probar...

-¿Querés por el culo?... Me preguntó… 

Yo, bobita... Le respondí

-No, si vos querés… cómo no tenés condón...

Se puso como loco, empezó a chuparme las tetas, apretarmelas y morderme los pezones, mientras con la otra mano me sobaba el culo y buscaba mi agujerito.

Me dió vuelta y abriéndome las nalgas me lo tanteó con un dedo, luego entró a enterrarmelo en el culo lentamente...

Yo, como había practicado, se lo apreté cuanto pude, después se lo fui aflojando poco a poco, hasta que no aguanté más y le pedí...

-Metéme otro 

Me enterró dos dedos más y bien adentro... 

Recaliente... Entré a gemir como loca...

-Dale... Cogéme... Dije...

Mi novio me puso en cuatro patas y antes de meterme la pija me dijo...

-Si te duele mucho me decís...

Me sentí mal, pensaba que me lo iba a desvirgar... ¡¡¡Pobre!!!... 

-Sí mi Amor, si me duele yo te aviso... -Dale...

Y saben algo, aquella pijita hizo gozar mucho a mi ojete y le dí leche dos veces. Claro, ni hablar del tripón que me había garchado, pero me iba a alcanzar para aguantarme un tiempo .

Después, recordé que el veterano me la había hecho limpiar, me arrodillé y se la empecé a chupar...

-Mi Amor, no precisa... Creo que tiene caquita... Me dijo... 

-Después de hacerme gozar el ojete como nunca imaginé, tu verga se lo merece, un poco de caquita no me importa... Le respondí...

No pude evitar pensar...  ¡¡¡Pobre!!!... "Si supiera que no es la primera vez que hago este tipo de limpieza"...

Sentía algo raro... Me calentaba haber cagado a mi novio... 

A partir de ese día mi novio se envició y permanentemente me daba por el culo, creí que con eso me alcanzaría para aguantar un tiempo .

Ya le había hecho demasiadas cagadas a mi novio, así que me hacía unas brutales pajas... Los pepinos, ahora me los enterraba en el culo...  Y cada vez más gruesos... 

Pero, nada me alcanzaba, ya no soportaba más, mi culo precisaba pija, no sabía qué hacer para estar sin que me cogieran el orto. 
Empezaron las clases, sin yo poder ir a lo de mi amiga ni el venir algún fin de semana, pasamos dos meses sin vernos y no aguanté más... 

Yo iba al liceo en el turno de la mañana, y como mis viejos no llegaban de trabajar hasta las 7 o las 8, después de salir tenía toda la tarde para mí.

Empecé a llevar una mochila para cambiarme la vestimenta. (mis planes no sintonizaban con el uniforme).
A la salida, cruzaba al café de enfrente y me cambiaba en el baño. Después vestida muy provocativa me iba al centro de Bs As...
Mi idea al principio era ir viendo que pasaba si me ponía a caminar, sin rumbo y vestida así... 
Ver lo que experimentaba al ofrecerme en la calle o si intentaban levantarme. 
Durante ese invierno lo hice muchas veces, no siempre me salia con la mia, pero al poco tiempo ya era bastante hábil para lograr que me cargaran tipos mayores y si estaban fuertes al rato estaba encamada. De esa forma conocí a Don Pedro que se transformó en mi novio veterano.

A esas primeras experiencias por iniciativa mia...
Se sumaron las que tenia con mi novio. El loco me hacía agarrar unas calenturas hermosas y me terminaba cogiendo en cualquier lugar.

Una vez fuimos a un baile y nos refregamos tanto que a mí se me sentía el olor a concha. Yo estaba con la regla pero el loco me sacó para la calle y a media cuadra del baile, contra una columna me cogió bien cogido el orto.
Yo estaba tan caliente, gozándomelo todo que pasaron dos o tres autos, prendieron las luces, tocaron bocina y a mí no me importó.
Fue asi que al poco tiempo de estarme garchando cada vez que podía, que un día me dijo...

-Quiero hacerte un planteo... 
-Yo estoy loco de la vida contigo, no puedo creer la suerte que tuve de engancharme a una guacha como vos, todo lo que siempre soñe tener una novia pero una novia bien putita.
-Ahora, también soy lo bastante inteligente para no engañarme, soy consciente que para mantenerte como mi hembra tendre que darte la libertad suficiente como para que vez en cuando puedas hacerte coger por otros machos.
-No es cuestión de que yo sea o no un buen macho, sino que tu eres demasiado calentona y te encanta garchar, nunca te alcanzaría coger con uno solo.

-Por eso creo que debemos comenzar a dar los primeros pasos para transformarnos en una pareja abierta, (en lo que a nuestra vida sexual se refiere).

-Debemos aceptar que nuestra manera de ser muestra claramente que esa es la mejor opción para que la Aventura en Común que estamos iniciando no caiga en las trampas de la rutina como vemos a diario que ocurre a nuestro alrededor.

Ya les conte que me llevaba a la pieza de un amigo.
Al principio me llevaba para poder garcharme bien comodo y tranquilo... 
Pero después de ese planteo, entraron a garcharme casi siempre entre los dos.
Al ver lo calentona 
que era que me dejaba hacer cualquier cosa empezaron a hacerme largar leche de todas maneras, me pajeaban y me cogían como y donde se les ocurría y yo les largaba brutas acabadas.
Resulto que su amigo además de ser un degenerado, y muy aguantador tenia un hermoso pedazo de verga. Entonces como correspondia a una pareja abierta, yo dos por tres estaba en la pieza, sin mi novio, haciéndome coger el ojete por su amigo.

Y así, entre mis salidas en busca de machos cuando no podia ir a ver a mi novio y que cuando iba mi novio y su amigo me agarraban de Putita. 

Cuando cumplí los 16 años ya tenía un training respetable.

Con Don Pedro garchaba por lo menos un par veces entre semana y otra los sábados. 

Además los sábados siempre tenia otros levantes extra, así que garchaba con dos o tres machos más . 

Lo que no había probado todavía era una fiestita con varios, pero me lamía de ganas.

Pero de esto, aún con el tema de la pareja abierta, a mi novio no le contaba nada. 

Después la sigo y les cuento… Chauuu
Un Beso
Noelia
Agradezco sus comentarios y les recuerdo que si es su deseo contactarme mi email es
noeliaguachita@gmail.com
Pero Por Favor no me traten con respeto, Soy una Puta...



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