El domingo me desperté como a las once de la mañana. La verdad después de aquello. Imponente. Había dormido profundamente, cuando abrí los ojos vi que estaba desnuda en la cama y me preocupó pensar que mi madre me hubiera visto.
Por suerte después comprobé que no había sido así.
Revisé si había dejado algún rastro de lo que había estado haciendo y luego fui al baño a darme una ducha, mi cabeza comenzó a pensar en el encuentro que había acordado con la tía de mi compañera.
Algo que me decía que aquel domingo iba a ser especial.
Tenía una mezcla de miedo y preocupación, pues era consciente de lo disparatado de mi conducta la noche anterior, y aunque ella me hubiera dicho que no había problema, de cualquier manera tenía algo de temor.
Mirtha, la tía de mi amiga, era una mujer de unos 40 años, flaca, pero fornida, siempre andaba de pantalones, fumaba cigarrillos sin filtro y era muy macanuda.
Abrió la puerta y muy simpática me invitó a pasar, lo hice entrando a una sala que tenía unos sillones grandes y allí nos acomodamos.
Elogió mi vestimenta (ahí la ven) y enseguida agregó, con las piernas que tenés, esa cola y esos senos turgentes, estás toda muy linda.
.Le agradecí con algo de vergüenza.
Ella no había terminado… -Estás muy linda y muy apetecible…
-Y más… con tu actitud… agregó
Aún con vergüenza iba a preguntarle, ¿qué actitud?…
Pero ella dijo antes...
-¿Querés tomar algo?...
Le pregunté -¿Tenés algún refresco o agua mineral?…
-Solamente agua del grifo… -Ah... si, hay un vino blanco muy rico en la heladera...
Yo nunca tomaba alcohol, pero vino era justamente lo que a veces me dejaban tomar mis viejos , principalmente los domingos. Así que acepté y ella trajo un vasito de vino para cada una.
Tomamos un trago y tomando coraje le pregunté…
-¿A qué te referías al decir?… “Y más… con tu actitud”…
La loca me miró y respondió…
-¡Mija!… Tu actitud de guacha querendona… Y agregó...
-Justamente era de lo que quería hablar, sobre eso y tus calenturas…
-Perdonáme que me meta, pero creo que deberías tener un poco de cuidado con los espectáculos que das, te lo digo porque vas a crearte una fama que no te merecés...
-Tenés razón -Te confieso que ya me han llegado algunos comentarios que andan en la vuelta, pero a veces no puedo con mi condición...
- ¿Ya lo hiciste con alguien?... me preguntó
Le respondí que no, que aún era virgen.
Me preguntó si con alguna amiga nos habíamos tocado y le dije que no, que tampoco....
Después me preguntó si yo me tocaba...
Ahí le reconocí que sí, que usaba pepinos y le conté todo lo de la noche antes, que para mí había sido una noche totalmente distinta...
Ella escuchó atentamente mi relato de aquella brutal paja que me había hecho. Y al terminar, me dijo...
-Mirá, vos sos una jovencita muy apasionada, por no decir muy calentona y además tenés un cuerpo muy sensual.
-Estoy segura de que a todos los hombres les gustaría tenerte, te aconsejo que tengas cuidado, porque si la cagás, después te será muy difícil arreglarla.
Luego, entre otras cosas, me aconsejó que cuando decidiera coger por primera vez, procurara hacerlo con un hombre mayor...
-Los jóvenes no conocen todos los trucos y además en ese momento están muy excitados, muy apurados y entonces casi siempre termina siendo un fiasco para nosotras...
Nerviosa por toda esa charla, quise tomar un trago de vino y en un mal movimiento me lo tiré sobre la blusa.
-Corré me dijo...
-Andá al baño, a este… aquí en mi dormitorio, el otro es un desastre.
Entré y comencé a pasarme una toalla para secar mi blusa.
Estaba inclinada en el lavamanos, ella me había seguido tan silenciosamente que no me di cuenta, por eso me sobresalté cuando noté que estaba parada detrás de mí… muy, pero muy cerquita…
Tanto que sentí el calor de su cuerpo,me enderecé y al hacerlo sentí sus tetas contra mi espalda…
Nos quedamos las dos quietas y en silencio... Entonces acercó su cara a mi nuca y comenzó a aspirar mi aroma… sus pezones se apretaron en mi espalda…! ¡Mis pezones estaban enormes y durísimos!!!
Me puse nerviosa… no sabía qué hacer, no me esperaba eso.
-Tranquila, no te muevas... Dijo, con voz suave, pero severa…
Me quedé inmóvil, obedeciéndola, sus manos bajaron suavemente por mi cintura, hasta llegar a mi cola y comenzó a estrujármela.
Bajó una mano a mi concha, y con sus dedos me la fue sobando...
-Estás empapada... ¡Se ve que te gusta!!! -Como me calentás putita!!!!! — murmuró en mi oído y volvió a reírse.
Era verdad, me sentía empapada y me estaba calentando. Evidentemente, ella notó que mi cuerpo se le entregaba, y su mano olvidó la delicadeza inicial, con dos dedos hacia tijera en mi clítoris a la vez que apretándola fuerte me la refregaba sin ninguna delicadeza.
Yo, totalmente abierta de piernas, me había entregado a la tremenda paja que me estaba haciendo, ella me apretaba las tetas con la otra mano y mordía mi nunca dándome fuertes chupones, empecé a pedirle que no parara, que siguiera que me estaba gustando.
Un temblor recorrió mi cuerpo, se me escapó un gemido bastante fuerte y tuve tremendo orgasmo.
Ya no estaba nerviosa, quería que siguiera, me estaba gustando, había perdido el miedo, sí estaba con una mujer, pero, entregada, arqueaba mi espalda, sintiendo como ella con cada embestida de su pelvis contra mi culo se estimulaba la concha...
Después que me vio largar el primer polvo, me tiró en la cama, me abrió las piernas, corrió a un lado mi tanga, y empezó a chuparme la concha, ay qué cosa más linda, nunca lo hubiera imaginado, le apretaba la cabeza con mis piernas, agarrándola del pelo.
Ella me envolvía la lengua en el clítoris, mientras con sus manos me sobaba las tetas, y pellizcaba mis pezones haciéndome bramar.
Me sacó otros dos brutos polvos, me tenía casi en pelotas, y yo quería más...
-Tranquila, no te muevas... Dijo...
-Te voy a mostrar una cosa... Abrió una puerta del ropero...
-Mirá, dijo... Mostrándome algo que nunca antes había visto...
Era una enorme pija de goma...
-Tranquila dijo.
-No tengo intención de romperte el virgo con esto, tenés que hacerlo con un macho, eso si acordáte, si es un veterano mucho mejor.
-Pero, podemos jugar un poquito con él, me lo acercó a la boca, y dijo...
-Dale chupálo, hacé de cuenta que estás chupándole la pija al que te manoseó toda la otra noche.
Abrí bien mi boca, empecé a dejar que me lo metiera y a pasarle la lengua...
Ella,a la vez, seguía dándome con los dedos, haciéndome una paja tremenda hasta que terminé largando un cuarto polvo.
Creo, que me hubiera dejado hacer cualquier cosa, pero, se escuchó un ruido…
Era el esposo que llegaba en su camioneta… Así que nos arreglamos bien rápido, mientras yo me lavaba en el baño para sacarme el olor a concha que tenía en la cara, ella secaba mis caldos en el piso antes de que entrara su marido…
Volví a mi casa totalmente desarmada,Mirtha me había sacado cuatro polvos muy intensos. Realmente, me había acabado como nunca antes. Aquella tipa con sus dedos me había mostrado un montón de rincones de mi cuerpo donde encontrar mucho placer.
Esa noche mi madre tuvo que ir a cuidar a un tío mío en el hospital, por lo que quedé al cuidado de mi padre. El,viendo que me acostaba a dormir,salió a la vereda y se puso a charlar con un vecino.
Yo lo podía escuchar claramente, y lo sentiría si entraba, así que provista del pepino que yo misma me había comprado y que ya había gozado, preparé todo para hacerme otra buena paja.
Estaba muy excitada, la calentura que me había agarrado con Mirtha, hacía que mi cuerpo quisiera más...
Y vaya, si el pepino me dio placer… A los cuatro polvos que le había dado a Mirtha le sumé otros dos que me saqué con el pepino.
No sospechaba que muy pronto tendría novio..
Después la sigo y les cuento… Chauuu
Un Beso
Noelia
Agradezco sus comentarios y les recuerdo que si es su deseo contactarme mi email es
noeliaguachita@gmail.com
Pero Por Favor no me traten con respeto, Soy una Puta...